“Hemos actuado solucionando eficazmente el problema del aceite usado en todos los rincones de la economía, y del territorio, aportando nuestra pequeña contribución a que todos esos sectores no pararan”.

Eduardo de Lecea Echevarri

Director General de SIGAUS

Navegar en la tormenta: resiliencia y compromiso en un año crucial

Dice un viejo proverbio que ningún mar en calma hizo experto a un marinero, y que son las tormentas y las mareas más fuertes las que forjan a los grandes navegantes. Si esto es así, sin duda que 2020 nos habrá hecho a todos mejores en ese sentido: más expertos en capear las dificultades y con más capacidad de resistencia para aprender de las crisis y salir fortalecidos de ellas.

Durante el pasado año hemos perdido mucho: vidas humanas, por delante de todo lo demás, y también empleo, crecimiento, bienestar… Hemos asistido a un shock mundial sin precedentes, y debemos aprovechar esos aprendizajes.

Nada mejor que 2020 para recordarnos que no se puede controlar todo, que debemos estar preparados para, ante distintas circunstancias, modificar nuestro itinerario con el fin de mantener los objetivos propuestos. Adaptarnos. En este sentido, resiliencia y compromiso han sido las dos claves que nos han ayudado a lidiar con unas circunstancias tan extraordinarias. Y también dos elementos que nos permitirán recorrer la senda de la reconstrucción.

La primera de ellas no es sólo sobreponernos a la crisis que hemos vivido, sino también capitalizar esa experiencia como una fortaleza para el futuro. Por su parte, un compromiso toma verdadero sentido durante los momentos difíciles, como el actual, cuando debemos demostrar estar a la altura de las circunstancias. Y eso es lo que intentamos en SIGAUS a lo largo de este 2020: estar del lado del sector, del lado de los gestores, del lado de todos aquellos que han hecho posible que la gestión del aceite usado no se detuviera, ni siquiera en las situaciones más duras.

Entre marzo y mayo, durante el confinamiento estricto de todo el país, el mercado de lubricantes, y también la recogida del residuo, sufrió un derrumbe del 40%, incluso del 60% en el caso de la recogida en el nefasto abril de 2020. Cuando nuestras ciudades y los negocios pararon, nuestra actividad fue declarada servicio esencial. Un servicio que, a su vez, estaba haciendo posibles actividades tan importantes entonces como la movilidad de los profesionales o el transporte de mercancías. En las grandes ciudades, y en la España rural.

En un momento tan excepcional, tomamos la decisión de modificar la financiación de los gestores del residuo, pasando de pagar por el volumen efectivamente gestionado, a abonar una cantidad fija ligada a la gestión de 2019, lo que les aseguraba una línea estable y continuada de ingresos durante todo el año. Algo crucial en aquellos momentos para la supervivencia –junto a otras ayudas públicas (ERTES, ICO)– de un sector compuesto en su mayoría por Pymes. Y lo más importante: era una línea de ingresos totalmente desvinculada del desplome de la actividad real de gestión.

 

En términos comparativos, aquella decisión supuso multiplicar por 6 el pago por tonelada recogida respecto a la situación pre-Covid, duplicando nuestro coste total de la recogida respecto a 2019. Además, asumimos el esfuerzo financiero de adelantar el pago de 60 a 30 días. Todo ello en un entorno de fuerte caída de ingresos y de un petróleo en mínimos históricos (lo que hacía perder valor a los productos resultantes del aceite usado tratado). Pero lo hicimos. Nos adaptamos. Pusimos nuestro compromiso por delante, trasladando la responsabilidad de todo el sector fabricante de que la gestión no perdiese un ápice en capilaridad ni en eficacia. Porque el compromiso es un acto, no una palabra. Logramos así que el aceite usado se siguiera recogiendo y tratando… que nuestra actividad no parase.

Era necesario que nuestra red de gestión siguiera atendiendo sin pausa ni dilación la recogida del residuo allí donde se solicitaba. Y es que, más allá de aquellos meses más críticos, sin duda que 2020 ha reafirmado nuestro valor como un servicio transversal a toda la economía, desde la industria a la hostelería pasando por el sector agroalimentario, el transporte, la construcción, los cuerpos de seguridad o empresas de servicios auxiliares a todos ellos. Hemos actuado solucionando eficazmente el problema del aceite usado en todos los rincones de la economía, y del territorio, aportando nuestra pequeña contribución a que todos esos sectores no pararan, sino que dieran lo mejor de sí para que el país siguiera adelante. Más allá de las cifras de gestión que aportamos en el cuadro adjunto, éste ha sido nuestro gran logro, y nuestro orgullo, en este año tan complicado.

En un plano más interno, apostamos decididamente por el teletrabajo desde el primer momento de la pandemia, reuniendo a nuestros órganos de gobierno de manera telemática, y manteniendo al 100% el resto de nuestras actividades. Seguimos sondeando el mercado de aceites industriales en busca de posibles nuevos operadores, e incorporamos 8 nuevas empresas adheridas, y 13 nuevas instalaciones de gestión, reforzando nuestra ya altísima presencia en ambos mercados.

 

La monitorización y el control de las operaciones cobró una singular importancia en un escenario de tanta volatilidad, en el que los datos se erigen en una materia prima valiosísima para asegurar el equilibrio interno del sistema, y la transparencia hacia el exterior. A pesar del entorno de caída de ingresos y aumento de costes, fuimos lo suficientemente eficientes (con un coste estructural ajustado al 6%) como para mantener la aportación de nuestros adheridos en 60€/t, muy por debajo de otros sistemas similares del entorno internacional más cercano. También esos datos nos permiten asegurar que cumplimos los objetivos ecológicos establecidos, alcanzando la segunda cifra más alta de nuestra historia en cuanto a regeneración, y manteniendo una intensa actividad de recogida en la España rural y más desfavorecida.

Mantuvimos el nivel en nuestras actividades de comunicación y concienciación, siendo especialmente sensibles en mantener informados a nuestros grupos de interés, a través de canales digitales, sobre las medidas tomadas para adaptarnos a la crisis. Y no quiero dejar de mencionar –en un año donde, de algún modo, todos nos dimos cuenta del poder la colaboración– la continuidad de nuestras acciones de Responsabilidad Social, con la plantación de un nuevo bosque urbano, en la ciudad de Toledo, el apoyo a fundaciones que trabajan en favor de niños enfermos y personas con discapacidad, y nuestra iniciativa Aula Ambiental, en la que también nos hicimos más digitales para mantener la formación a los futuros profesionales en contacto con el aceite usado.

Superar este 2020 (y, por extensión, la pandemia) ha sido todo un logro para muchos sectores empresariales de este país, que han demostrado su resistencia y su compromiso. También para todos los que formamos parte del ciclo de vida de los aceites industriales: fabricantes, productores del residuo, gestores, consumidores… Ahora que los contagios remiten y la vacunación nos ofrece un horizonte de esperanza, es momento de tomar nuevo impulso, de recoger lo aprendido y de mirar hacia un futuro verdaderamente estimulante para todos los actores involucrados en la Economía Circular, llamada a ser una piedra angular sobre la que construir el desarrollo económico y social de los próximos años. Como demuestra nuestro 2020, se puede contar con SIGAUS para ello.

La monitorización y el control de las operaciones cobró una singular importancia en un escenario de tanta volatilidad, en el que los datos se erigen en una materia prima valiosísima para asegurar el equilibrio interno del sistema, y la transparencia hacia el exterior”.

Objetivos y resultados 2020

Diseño del producto 

  • Tercer año de vigencia del III Plan Empresarial de Prevención.
  • 570 nuevas acciones de prevención declaradas por 125 empresas.
  • 18.120 t de aceite base regenerado utilizadas en la formulación de nuevos lubricantes.
  • Acciones de Prevención propuestas al MITERD como modelo de Buenas Prácticas en Economía Circular.

Comercialización del producto

  • 264.717 t puestas en el mercado en múltiples sectores bajo la cobertura legal de SIGAUS.
  • 8 nuevas empresas adheridas y récord histórico de marcas representadas: 567.
  • Evaluación de responsabilidad: 87,06% del mercado, incluyendo bolsa de fraude.
  • Sostenibilidad del sistema: cuota mantenida en 60 €/t.

Recogida del residuo 

  • 2,55 M€ invertidos en la recogida para asegurar el mantenimiento del servicio.
  • 161.847 operaciones documentadas en 158.000 documentos informatizados.
  • 67.524 productores atendidos en todos los sectores económicos y empresariales.
  • Actividad de recogida en 4.816 municipios (98,0% de la población).

Gestión del residuo

  • Cambio del modelo de financiación: línea estable de ingresos a gestores abril-diciembre 2020 para sostener al sector.
  • Objetivos ecológicos cumplidos (>95% recogida, 100% valorización, >65% regeneración).
  • Eficiencia: 90% del gasto (15,5 M€) en protección ambiental.
  • Transparencia: verificación externa de la gestión (83% del gasto total).

Nuevos materiales 

  • 55.321 t de aceites base regenerados a disposición de la producción de lubricantes.
  • 28.456 t de fuel BIA a disposición de sectores consumidores.
  • 29 millones de barriles habrían sido necesarios para producirlos
  • 76.271 t de CO2 / 1.153 GWh ahorrados, respecto a la producción mediante refino de petróleo.

Comunicación/RSE 

  • Más digitales que nunca: récord de visitas a la web (126.035) y de seguidores en redes sociales (262.744).
  • Más de 5.500 posts y 7 campañas específicas en redes sociales.
  • 777 impactos en medios con una valoración publicitaria estimada de más de 1 millón de euros.
  • Información a los grupos de interés: informes a las AA.PP., Memoria de Sostenibilidad verificada, revista, comunicados, newsletters.
  • Aula Ambiental / Bosques SIGAUS / 12.000 € a fundaciones.