“Nuestra capacidad de adaptación, a escala global, ha evitado un descalabro mayor de la economía mundial, que ha experimentado finalmente un descenso del 3,3% del PIB, inferior a las previsiones”.

Buenaventura González del Campo

Presidente de SIGAUS

Carta del Presidente

La emergencia sanitaria más intensa en cien años nos deja cicatrices y aprendizajes. Nos ha recordado, entre otras cosas, el valor de lo esencial, la importancia de la colaboración y la urgencia de resolver retos que se van convirtiendo cada día en más urgentes. Hemos visto las calles vacías y cómo las plantas y los animales recuperaban su espacio en las ciudades. Hemos sentido el dolor de la pérdida de seres queridos. Hemos comprobado cómo la crisis económica puede atrapar a cualquiera.

En un tiempo récord, todos nos hemos adaptado, conscientes de la necesidad de seguir trabajando. Precisamente esa capacidad de adaptación, a escala global, ha evitado un descalabro mayor de la economía mundial, que ha experimentado finalmente un descenso del 3,3% del PIB, inferior a las previsiones. La zona euro, por su parte, ha sido una de las áreas más castigadas, con una contracción del 6,6%, ante la persistencia de los contagios y las medidas restrictivas asociadas, que solo durante el verano permitieron cierta relajación. En España la caída ha sido aún más intensa, agravada por la dependencia del turismo, y ha llegado al 11% en media anual.

La demanda de lubricantes, según los datos de la Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos (CORES) cayó un 12,2%, por debajo del conjunto de productos petrolíferos. El consumo en este total, cuyo descenso llegó al 18,6%, se mantuvo muy por debajo de la media de los últimos cinco años de manera continuada desde el mes de marzo, cuando se decretó en España el Estado de Alarma. La contracción de la demanda se ha cebado especialmente en el queroseno, que desciende un 65,1% ante las restricciones generalizadas al tráfico áereo. La menor movilidad ha generado a su vez una reducción del 21% en la demanda de gasolina, mientras que el gasóleo, asociado al transporte profesional y el uso de maquinaria agrícola –calificados como servicios esenciales– limita su caída al 9,6%.

Ha sido también un año de intensa actividad institucional para nuestro sector. La Comisión Europea adoptó en marzo su nuevo Plan de acción para la economía circular, uno de los principales elementos del Pacto Verde Europeo, que se centra en el diseño y la producción enfocados a un nuevo modelo de una economía en el que los recursos utilizados se mantengan en la cadena de valor durante el mayor tiempo posible. El plan pone también el acento en los consumidores, en la necesidad de incrementar la sensibilización y la información de calidad, para que incluyan la variable circular en sus decisiones de consumo, en línea con las actuaciones de comunicación desplegadas por SIGAUS desde sus orígenes. Cabe destacar también la participación de SIGAUS este año en la iniciativa de Buenas Prácticas de Economía Circular (BPEC) desarrollada por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, en el ámbito del Pacto por una Economía Circular, donde pusimos de relieve la importancia de nuestros Planes Empresariales de Prevención como práctica que impulsa el desarrollo de aceites lubricantes más eficientes y menos contaminantes, ya sea porque son más duraderos, porque generan menos residuo, o porque el que se genera es más fácil de gestionar debido a modificaciones en la composición de los aceites.

También en marzo vio la luz la nueva estrategia industrial europea con tres prioridades centrales: mantener la competitividad global de la industria europea y la igualdad de condiciones, tanto dentro de la UE como a nivel mundial, hacer que Europa llegue a ser climáticamente neutra de aquí a 2050, y configurar el futuro digital de Europa.

Lejos de quedar desfasadas, todas estas prioridades se han visto reafirmadas por la pandemia. El lanzamiento posterior del Plan de Recuperación para Europa, materializado en España a través del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia destaca precisamente la necesidad de articular una recuperación “verde” y digital, que mantenga la firmeza en la lucha climática y contribuya a paliar las brechas sociales agigantadas por la crisis sanitaria.

También hemos sido muy activos en la colaboración en procesos legislativos nacionales, como el Real Decreto de Envases y Residuos de Envases, que tendrá implicaciones importantes para los fabricantes de aceites industriales en el corto plazo, ya que se exigirá un sistema de responsabilidad ampliada del productor (RAP) para el caso de los envases comerciales e industriales. En este sentido, solicitamos que la normativa especifique que las obligaciones se podrán satisfacer a través de sistemas colectivos ya existentes, así como una mayor definición sobre lo que se incluya bajo el concepto de ‘residuos peligrosos de origen doméstico’.

Asimismo, enviamos propuestas en torno a normativa de sectores adyacentes, como los vehículos al final de su vida útil, o los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos, cuyos fabricantes son responsables de la fracción de aceites usados que generen.

Renovamos nuestro compromiso con el Pacto Mundial, con la publicación a finales de 2020 del Informe de Progreso que detalla las medidas adoptadas el año anterior para integrar en la labor de la Entidad los 10 Principios del Pacto. Estamos orgullosos de participar en esta iniciativa y de reportar anualmente nuestra contribución al progreso de las metas recogidas en los ODS, favoreciendo, con todo ello, un desarrollo más inclusivo, innovador y sostenible.

Y es que estamos seguros de que la senda que nos marca la Agenda 2030 es el mejor camino para recuperarnos como sociedad de la crisis ocasionada por la pandemia, sentando las bases de un mañana más respetuoso con el planeta y los derechos de las personas.

Así lo recogemos en este nuevo informe anual. Con el aval de una verificación externa y elaborado conforme a los Estándares GRI, en él damos visibilidad a los esfuerzos realizados para dar cumplimiento al mandato de nuestros socios en el año más difícil para todos. Mostramos asimismo los impactos logrados y avanzamos nuestra visión para hacer de esta crisis una oportunidad que impulse el cambio hacia la economía circular. Quiero agradecer al equipo de SIGAUS su implicación y su esfuerzo durante este año, y extender este agradecimiento a todos los agentes de la cadena de gestión del aceite usado, cuya implicación ha permitido –en el peor contexto posible– seguir cumpliendo con éxito nuestras obligaciones.

 

“Hemos solicitado que el Real Decreto de Envases y Residuos de Envases especifique que las obligaciones que implica se podrán satisfacer a través de sistemas colectivos ya existentes, así como una mayor definición del concepto de residuos peligrosos de origen doméstico”.